lunes, 3 de septiembre de 2018

Comienzan a reflejarse los últimos pasos


Comenzamos a recorrer los últimos kilómetros y ahora sí, ¡todo va rapidísimo!

El primer paso es comenzar a tomar la píldora anticonceptiva para que los ovarios descansen y se encuentren en plena forma para cuando tengan que crear más de un óvulo.



Con respecto a esto he tenido el mayor despiste de toda mi vida, jajaja. La doctora me dio el nombre del medicamento y me dijo que tenía que tomar ácido fólico pues yo confiada por lo que había dicho la doctora pensaba que ese medicamento era solo ácido fólico. Lo compré y me lo tomé sin más. Me enteré que era la píldora anticonceptiva cuando tuve que volver a comprar y me dijo el farmacéutico que eso no era ácido fólico, que era todo lo contrario para querer quedarse embarazada, jajaja, imaginaos mi cara cuando me lo dijo, no me cuadraba para qué me habían mandado la píldora si lo que ¡yo quería era quedarme embarazada! Y es que la doctora no me había explicado nada y yo tampoco había preguntado. A mí me dijo “tómate esto” y yo le hice caso, jajaja. Gracias a internet entendí el porqué de esa prescripción y me quedé más tranquila. Pero imaginaos la cara del farmacéutico en plan “esta tía que no sabe ni lo que se toma” jajaja. Y así es, así que desde entonces me he prometido a mí misma en que me voy a leer el prospecto de todo lo que me manden, jajaja.

Por suerte, no tuve ningún efecto secundario que dicen que da la píldora, así que genial. Mi cuerpo parece que está acostumbrado a las medicaciones porque me estaba tomando la píldora, para bajar el TSH, el ácido fólico y la pasti para la aorta, vamos todo un completo y mi cuerpo como si nada.

En la siguiente revisión vieron los ovarios descansados y preparados para comenzar todo el proceso hormonal, así que abandonamos la píldora.  Nos explicaron en un taller, junto a otras parejas, en qué consiste todo el ciclo hormonal, la punción (cuando extraen los óvulos), la fecundación y la transferencia (el momento en el que implantan los embriones). Agradecimos mucho ese taller porque sales con las ideas más claras y te das cuenta que ya comienza el final del proceso ¡Nervios!

Pocos días después comenzó la Quimicefa y los pinchotazos. De la Quimicefa se encargaba Javi porque mi pulso no me dejaba realizar la mezcla y al muchacho se le daba bastante bien. Se hizo con la técnica en un periquete. Los pinchotazos eran cosa mía, en total en 13 días me pinché como unas 30 veces. Comencé con un pinchazo al día, luego dos y al final tres. Solo el último día volví a solo un pinchazo. ¡Mi tripa era un colador! Además, me debió dar reacción y salieron más granitos, así que os podéis imaginar, jejeje.

Durante los 13 días del ciclo hormonal, la verdad que no noté mucho. Si es cierto que hacia el final estaba algo más sensible una sensación que no me gustó mucho porque no la podía controlar. Cada dos días tenía revisión para ver cómo iban creciendo los folículos de donde se extraen los óvulos, crecen en torno a dos mm cada día y tenían que llegar a 18. Tuve que pasar por cuatro revisiones cuando lo normal son 3, pero bueno, mejor “despacito y con buena letra”. Pero cuando vez que casi casi alcanzas el final con la mano, cualquier retraso por mínimo que sea se hace eterno. Ya veis un retraso de dos días se me hizo un mundo.

¿Y qué decir de los sentimientos? Pues continuamos con los de siempre, creo que a lo largo de este proceso no han variado mucho. Sí es cierto que la ilusión supera el miedo, conforme lo vemos más cerca la ilusión va ganando, pero el miedo a lo “desconocido” sigue estando muy presente. Y es que amigos ya no queda nada, como nos dice la gente cuando lo comentamos: ¡pero es que es ya!

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