¡Ya no queda nada!
Nos encontramos en la recta final, sí por fin, después de
tanto tiempo esperando, ya nos quedan pocos kilómetros para ver la meta.
Lo sabemos, es posible que esto no funcione a la primera,
pero sabemos que aunque no seamos padres a la primera, todo irá más deprisa y
los intentos uno detrás de otro, ya no hay vuelta atrás.
A primeros de mes nos explicaron en qué consiste todo el
proceso de estimulación ovárica. Ahora lo que toca es que mis ovarios generen
gran cantidad de óvulos para poder tener más posibilidades de que crezcan como
es debido y que sean fecundados. Cuantos más fecundados más posibilidades de
tener embriones aptos para la transferencia.
La estimulación ovárica consiste en inyectarme hormonas
entre 10 y 12 días. Después de los pinchotazos de hormonas llega la punción, en
este proceso extraen los ovocitos que estén maduros. Una vez extraídos los
fecundan en el laboratorio con los “soldaditos” de él y ¡ale a crecer!
A ver como llevo la estimulación porque cada mujer es un
mundo con el periodo, así que en esto que es como tener varias menstruaciones a
la vez, vete tú a saber. Tengo suerte de, normalmente, no sentir nada, así que
espero que esto sea igual o con pocos efectos secundarios.
La punción es algo más compleja, el proceso no es que sea
muy largo, pero como hay sedación todo llevará en torno a una hora y media. Ya
he dejado dicho que si en ese tiempo no salgo de consulta, que pasen a despertarme,
que me conozco y lo mismo me tiro allí tres horas, jajaja. En la punción
extraen todos los ovocitos que estén preparados para ser fecundados y cuantos
más haya mejor.
La fecundación es muy curiosa porque hay dos modalidades. La
primera es que dejan que los espermatozoides hagan su trabajo solos, que
fecunde el más rápido al óvulo. La segunda, eligen un espermatozoide y lo
introducen dentro del óvulo. Las dos modalidades son igual de buenas, pero la
segunda suele ser para los que tienen problemas de fertilidad que nosotros no
tenemos. Así que, que elijan los especialistas el más adecuado, a nosotros
mientras que funcione nos da igual cómo lo hagan.
Los embriones tienen que crecer entre 3 y 5 días antes de que
me los trasfieran al útero. En este tiempo los estudiarán y descartarán
aquellos que tienen la mutación genética. De los sanitos analizan su morfología
para saber su tipología: los de tipo A (los mejores), los de tipo B (están
bien, pero no lo suficiente para ser A), los de tipo C (estos son reguleros) y
los de tipo D (no se descartan, pero no son muy buenos). Según la tipología las
probabilidades de embarazo aumentan o disminuyen.
Una vez que están creciditos toca meterlos en el horno, esto
es la transferencia. En este momento todavía estamos pensando en cuántos
embriones transferir, con un máximo de dos, pero es posible que en función del
tipo de embrión elijamos solo uno. Sobre esto, tenemos que pensar mucho por el
hecho de tener solo un hijo, si puedo soportar un embarazo múltiple, si podemos
permitirnos otro embarazo dentro de unos años, etc. Hay que analizar mucho: ver
cómo se encuentra la aorta es clave para poder continuar con el proceso,
además, no sabemos cómo serán nuestros embriones, así que para esa decisión
hemos decidido esperar al día de la transferencia.
Y luego días después llega la Beta (análisis para ver si hay
embarazo) y esta es la meta o el cartel de continuará.
¿Y qué sentimientos tenemos al estar tan cerca?
Pues la verdad que un poco de todo, sobre todo, miedo e
ilusión. Ilusión por poder ser padres y miedo por poder ser padres. Si
conseguimos nuestro propósito será una gran responsabilidad que sinceramente
ilusiona, pero da miedo por no saber si lo haremos bien.
También tenemos miedo a no saber cómo vamos a reacción, principalmente
yo, si la Beta sale negativa. Ahora mismo pienso que no pasa nada, volvemos a
internarlo y listo, pero por mucho que quiera en estas cosas no controlo a mi
mente. La teoría me la sé, pero en la práctica todo cambia. Es como en estos
días, intento no pensar en la llegada de un bebé, pero mis sueños van por libre
y por la noche mi imaginación vuela libre. Veremos…
Y en esta estamos, chicos, a punto de recorrer los últimos
kilómetros de esta ardua carrera.

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