sábado, 6 de octubre de 2018

El reflejo de una ausencia

20 años en la vida dicen que no son nada, pero 20 años de ausencia son muchos momentos, muchos instantes perdidos. 20 años desde aquel 6 de octubre de 1998 en el que te marchaste. 20 años desde el día que tuve que hacerme a la idea de no volverte a ver. 20 años desde que tuve que decir adiós a la persona más importante de mi vida. 

Y cuando se cumplen 20 años de ese adiós, en unas semanas diré hola a la persona que desde ese instante será la persona más importante de mi vida. 

Y no estás presente. No estás para aconsejarme. No estás para apoyarme. No estás para verme feliz. No estás para ser abuela.

Podrás imaginar lo que te he echado de menos en todo el proceso. Podrás imaginar todo lo que te voy a echar de menos.

Nos queda tu recuerdo y sonrío cuando pienso en ti. Sonrío por la suerte que he tenido de compartir mi vida contigo, aunque fueran pocos años. Sonrío por lo feliz que me hace pensar que fuiste mi madre, la mejor. Sonrío porque en cada imagen tuya que me viene a la cabeza, siento tu compañía. Porque no tendremos tu presencia, pero sí tu recuerdo y el sentimiento dentro de nosotros.

Irene sabrá quién eres. Sabrá quién fuiste y lo importante que eras y eres en mi vida. En su corazón crecerá el sentimiento y el recuerdo de su abuela, aunque no pueda verla, ni tocarla.


20 años sin ti. 20 años con tu recuerdo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario