Otro año más, ya estamos en 2017, he perdido la cuenta de
los años que llevamos con la idea de ser padres. Ya no me acuerdo cuando
pedimos que nos hicieran el primer estudio genético para empezar con todo este
jaleo. La verdad que lo prefiero, no tenemos que mirar hacia atrás porque
todavía nos queda mucho por delante y no hay que perder energías, ¡todavía tenemos
que andar mucho!
Llega febrero y de nuevo nos encontramos en la sala de
espera de fertilidad. Cada vez que vamos el desconcierto vuelven porque no
sabemos que nos van a decir o qué tendremos que hacer. La verdad que a veces me
preocupa el desconocimiento que tenemos de todo esto, no sé, podemos parecer
despreocupados, pero no es así, esto es un proceso tan complejo y diferente
para cada persona que por mucho que preguntemos no nos pueden decir nada más.
La verdad, que tampoco nos gusta preguntarles mucho, no
queremos adelantarnos a los siguientes pasos para llevar todo con mayor
tranquilidad. Hemos hecho nuestra la frase “ya cruzaremos ese puente cuando
lleguemos al río”. Ya le damos demasiadas vueltas a la cabeza pensando en el
punto en el que estamos ahora, como para añadir situaciones que no sabemos
cuándo vendrán.
La consulta de hoy ha sido para recoger volantes para los
análisis y para la siguiente cita, de nuevo cinco minutos dentro de la
consulta. Me da un poco de rabia ir al médico para unos volantes que me pueden
poner por internet, para eso han creado un “Portal de Paciente”, pero en fin,
es lo que hay. No nos queda otra que aguantar con estas cosas porque es el
camino que tenemos que recorrer.
Nueva cita: abril.

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