Lo sé, hace mucho tiempo que no escribo nada. Comencé muy
ilusionada a comentaros como es todo este proceso del DGP, pero las largas
esperas y la mezcla de sentimientos que estamos teniendo, me ha llevado a tener
esto abandonado.
Casi un año y medio desde la primera consulta en
Reproducción Asistida. Un año y medio en el que hemos tenido altibajos, pero
por suerte todo ha ido hacia delante.
Os deje comentando como fue nuestra primera consulta, pues
así han sido casi todas, cinco minutos dentro de consulta y hasta dentro de dos
meses.
En la consulta “hola” nos mandaron al genetista al que
tendríamos que ir dos meses después. Lo sé, visto lo visto en la Seguridad
Social no es nada, pero cuando crees que ya estás en el camino y te dan esos
plazos se hace muy pesado.
Llegó el día, esperamos en la sala de espera a que nos
llamaran, mientras pensábamos que ya estamos a punto de dar otro paso más,
quizás uno de los más importantes, ya que por eso estábamos en todo el proceso:
la enfermedad genética.
La ilusión se vino abajo cuando entramos en la consulta. En
mi mente tenía la idea de que la visita al genentista era un simple trámite, nos
explicaría que tendríamos que hacer para que realizaran el estudio genético,
antes de comenzar con todo el proceso de FIV (Fecundación in vitro), pero no fue
así. Nos comentó que nuestro caso tendría ser estudiado por el equipo de
genetistas que valorarían el caso y si eramos aptos para llevar este proceso
por la seguridad social. Si no lo veían adecuado trasladarían el caso a una
comisión, en la que no se encuentra ningún genetista, que valoraría si merece
la pena gastar dinero en nosotros, porque ese es el quid de la cuestión: el
dinero. Y es que hijos, todo este proceso cuesta mucho dinero por lo que hay
estudiar caso por caso: la tipología de la enfermedad y la edad es la clave.
Para que acepten financiar el proceso la enfermedad tiene
que tener una anomalía patológica y en el caso de mi enfermedad, al no existir
muchos casos, no está lo suficientemente estudiada. La cosa es que tienen que
ver que sea una enfermedad con una herencia elevada y que los síntomas sean lo
suficientemente graves como para peligrar la vida o no llevar una vida
“normal”.
El caso es que el genetista nos comentó que seguro que no
había problema y que seguiríamos adelante, pero yo no las tenía todas conmigo.
Si al final, el caso iba a Comisión, la espera se alargaría porque solamente se
reúnen dos veces al año.
Dos semanas. Dos semanas tardó en llamarme para decirme que
seguimos adelante. Uff…no veáis que alivio, habíamos pasado otra prueba. Ahora
de nuevo a fertilidad…otros dos meses de espera.
| Time concept. Ilkin Zeferli |
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