lunes, 27 de febrero de 2017

La vida en un reflejo

Cada mañana nos miramos al espejo y vemos nuestro reflejo. Nuestro rostro se refleja en un cuadro sin marco, donde se encuentra el desconcierto, la esperanza, la ilusión…. En un espejo se encuentran todas esas sensaciones y muchas más, porque en nuestro reflejo se encuentra nuestra vida.

Miramos nuestro reflejo y pensamos en lo que somos, en lo que fuimos o en lo que nos gustaría ser.

(Buscando su autor original)


Miramos el reflejo y vemos aquello que queremos ver, incluso, a veces, nuestro rostro se desvanece para ver a nuestro alrededor: la pareja sentada a nuestro lado en el tren, la mujer leyendo o el niño jugando. Porque no solo cuenta nuestra vida, narra la de los demás. Reflejada apreciamos o imaginamos nuestra vida y podemos contemplar la de otros.

Miramos el reflejo y absortos en nuestros pensamientos lo atravesamos. Hay más al otro lado, son las posibilidades que nos dan el reflejo en una ventana, en una puerta… Vemos, posiblemente aquello que anhelamos: una casa, un coche o quizás algo más sencillo: un paseo por esos árboles y montes que se ven a lo lejos donde no encontraríamos nuestro reflejo.

Y es que en las grandes ciudades nuestro reflejo nos persigue, como si nos quisiera decir algo, como si nos quisiera dar respuesta a todas esas preguntas que tenemos en la cabeza. Quizás si nos parasemos más a mirar nuestro reflejo comprenderíamos nuestra vida y porque no, la de los que nos rodean.

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