lunes, 26 de febrero de 2018

El reflejo de la espera se multiplica

Lo sé, hace mucho tiempo que no escribo nada. Comencé muy ilusionada a comentaros como es todo este proceso del DGP, pero las largas esperas y la mezcla de sentimientos que estamos teniendo, me ha llevado a tener esto abandonado.

Casi un año y medio desde la primera consulta en Reproducción Asistida. Un año y medio en el que hemos tenido altibajos, pero por suerte todo ha ido hacia delante.

Os deje comentando como fue nuestra primera consulta, pues así han sido casi todas, cinco minutos dentro de consulta y hasta dentro de dos meses.

En la consulta “hola” nos mandaron al genetista al que tendríamos que ir dos meses después. Lo sé, visto lo visto en la Seguridad Social no es nada, pero cuando crees que ya estás en el camino y te dan esos plazos se hace muy pesado.

Llegó el día, esperamos en la sala de espera a que nos llamaran, mientras pensábamos que ya estamos a punto de dar otro paso más, quizás uno de los más importantes, ya que por eso estábamos en todo el proceso: la enfermedad genética.

La ilusión se vino abajo cuando entramos en la consulta. En mi mente tenía la idea de que la visita al genentista era un simple trámite, nos explicaría que tendríamos que hacer para que realizaran el estudio genético, antes de comenzar con todo el proceso de FIV (Fecundación in vitro), pero no fue así. Nos comentó que nuestro caso tendría ser estudiado por el equipo de genetistas que valorarían el caso y si eramos aptos para llevar este proceso por la seguridad social. Si no lo veían adecuado trasladarían el caso a una comisión, en la que no se encuentra ningún genetista, que valoraría si merece la pena gastar dinero en nosotros, porque ese es el quid de la cuestión: el dinero. Y es que hijos, todo este proceso cuesta mucho dinero por lo que hay estudiar caso por caso: la tipología de la enfermedad y la edad es la clave.

Para que acepten financiar el proceso la enfermedad tiene que tener una anomalía patológica y en el caso de mi enfermedad, al no existir muchos casos, no está lo suficientemente estudiada. La cosa es que tienen que ver que sea una enfermedad con una herencia elevada y que los síntomas sean lo suficientemente graves como para peligrar la vida o no llevar una vida “normal”.

El caso es que el genetista nos comentó que seguro que no había problema y que seguiríamos adelante, pero yo no las tenía todas conmigo. Si al final, el caso iba a Comisión, la espera se alargaría porque solamente se reúnen dos veces al año.


Dos semanas. Dos semanas tardó en llamarme para decirme que seguimos adelante. Uff…no veáis que alivio, habíamos pasado otra prueba. Ahora de nuevo a fertilidad…otros dos meses de espera.

Time concept. Ilkin Zeferli